Dermatitis atópica


La dermatitis atópica es una dermatosis inflamatoria, constitucional, con predisposición genética, cuyo signo principal es el prurito o picazón.

Su causa es desconocida y esta caracterizada por diferentes y múltiples desordenes inmunológicos.
Habitualmente se presenta con valores elevados de la IG. E. (inmunoglobulina específica de la alergia). También se encuentran alteradas varias funciones de la piel como la barrera transepidérmica de agua y de ácidos grasos. Como consecuencia de esto la piel se presenta con la "sequedad" que caracteriza estos eczemas.

Todo esto favorece para que los factores externos, alérgicos y no alérgicos contribuyan a la aparición y agravamiento del cuadro, por ejemplo: irritantes, partículas alérgicas del ambiente, factores climáticos, agentes infecciosos, alimentos y factores emocionales produciendo así el eczema. El Eczema Atópico, es una de las enfermedades de la piel, más frecuente en la infancia, y en un 50% hay una historia familiar de alergia ya sea dermatitis atópica o cuadros respiratorios como rinitis o asma bronquial.
Comienza a partir del 3er mes de vida y evoluciona por brotes con mejorías y exacerbaciones, con un pico máximo en la 1ra infancia y se extiende en un 60% hasta la adolescencia pudiendo persistir en la edad adulta.

Es una enfermedad que no afecta la salud general pero puede influir en la calidad de la vida del niño y de su familia.
El prurito suele alterar el sueño del niño.

Morfología y distribución
En los lactantes se ven mejillas rojas, descamadas y a veces exudativas (húmedas). Esto también se puede ver en la zona del pañal.
En el resto del cuerpo se observa piel muy seca sobre todo en zonas de extensión (codos, rodillas, etc). También una irritación y descamación persistente detrás de las orejas.
En niños entre 2 y 12 años las lesiones se ven en áreas de flexión; es decir el pliegue de codos, detrás de ambas rodillas, cuello y también detrás de las orejas.
Hay enrojecimiento, escamas, vesículas, pápulas y lesiones de rascado intenso (excoriaciones), que pueden llegar a la sobreinfección bacteriana sobretodo en aquellas lesiones exudantes (húmedas). El intenso rascado y los eczemas crónicos llevan muchas veces al oscurecimiento y al engrosamiento de la piel.
En adolescentes se ven comprometidas tanto las áreas de flexura como las de extensión. Debido al carácter crónico de la dermatitis atópica pueden verse simultáneamente lesiones húmedas, secas o costrosas.
La complicación habitual es la infección por bacterias por el rascado intenso, siendo la bacteria mas frecuente el estafilococo aureus.

Diagnóstico
Hay muchos criterios mayores y menores para realizar el diagnostico de esta patología.
Criterios mayores:

  • Prurito
  • La distribución característica según la edad
  • Antecedentes personales y familiares de alergia (asma, rinitis)
  • Su curso crónico (con empeoramientos y mejorías)

Criterios menores:

  • Piel seca
  • Infecciones por rascado
  • Inmunoglobulina E elevada
  • Palidez facial
  • Manchas "blancas" en la cara llamados "conchas", que son pequeños eczemas

Tratamiento
Existen diferentes tratamientos y el objetivo principal de ellos es la hidratación de la piel, el control del prurito y evitar la sobreinfección. Se debe contener también al grupo familiar pues existe angustia en el niño y su entorno.
Medidas generales:

  • Darse un baño diario corto, con humectación posterior de la piel
  • Usar ropa de algodón
  • Evitar irritantes (jabones, shampoo, perfumes, ropa sintética o de lana en contacto directo con la piel)
  • Llevar un control ambiental (polvos, plumas, pelos de animales, peluches)
  • Educar y contener al grupo familiar

Tratamiento local:

  • Emolientes
  • Jabones neutros, humectantes
  • Corticoides de baja intensidad colocados no mas de 2 veces diarias en los eczemas
  • Crema con antibiótico (mupirocina, acido fusidico)
  • Tacrolimus (que es un antiinflamatorio, no corticoide de aplicación continua sin efectos adversos)

Tratamiento oral:

  • Antihistamínicos (a veces combinados)
  • Antibióticos
 

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